Calles para combatir COVID-19. Diseño urbano y movilidad.

Fuente de la imagen encabezado NACTO

“Desde hace décadas reclamar las calles para crear o ampliar el espacio para peatones y ciclistas era considerado un acto revolucionario. Ante la llegada de la pandemia “COVID-19″ las calles de las ciudades en el mundo están siendo re-diseñadas con la finalidad de brindar una recuperación gradual en la salud de las diferentes sociedades urbanas.”

– Jannet Sadik-Khan.

Las prácticas emergentes del diseño urbano en diferentes contextos deben ser naturalmente flexibles y poseer calibración en la implementación de cada estrategia, debido a la relación entre las actividades culturales de las comunidades urbanas (la vida pública cotidiana) y los nuevos contextos medio-ambientales con los cuales cohabitarán de forma instantánea.

Repensar las calles en tiempos de distancia social.

Las calles están siendo repensadas como escenarios con miles de llaves hacia la salud mental, física e inmunológica; comienzan a ser valordadas en diferentes partes del mundo y de manera acelerada, estos espacios públicos además están demostrando que pueden convertirse en lugares donde las comunidades encuentren equilibrio tras el confinamiento.

¿Cómo alcanzar la distancia social en el diseño urbano?

En el diseño urbano la interpretación del espacio con relación a la antropometría es un factor clave y por ello requiere de precisar la subdivisión de espacios existentes; a este proceso de interpretación del espacio comunicacional física no verbal, se le denomina: proxémica. La proxémica define los tipos de espacios a partir de unidades de medida: distancia íntima, personal, social y pública. Conocer a mayor profundidad la importancia de la proxémica en el diseño urbano, representa una oportunidad invaluable para entender la evolución (necesaria) del diseño del espacio público y también privado.

La distancia íntima es aquella que precisa un acercamiento entre dos seres vivos, y se da entre 15 y 45 centímetros. Para manifestarse requiere de lazos específicos que se basan en emociones y sentimientos. Las aglomeraciones en los espacios públicos, privados, incluyendo las modalidades de transporte pueden alterar esta distancia fácilmente.

La distancia personal se manifiesta entre 46 y 120 centímetros. La proximidad con otro ser o ente se da al momento al hacer contacto con este, estirando las extremidades superiores en adultos, en cambio en infantes resulta variable pues se determina de acuerdo a su propia antropometría. En los espacios privados, suele ser una herramienta clave de diseño para promover la comunicación, en cambio, en el espacio público es un factor clave para la seguridad urbana.

La distancia social se expresa entre los 120 y 360 centímetros de proximidad entre dos o más seres vivos. De manera natural, el homo-sapiens, suele mantener este nivel de separación con personas que no se reflejan en su extracto social inmediato, al contrario, se produce a manera de protección ante personas que no conocemos. Este tipo de distancia es, ahora más que nunca, la clave para el diseño o rediseño de las calles y otros espacios públicos para brindar oportunidad de movilidad de bajo riesgo de contagio.

Flinalmente la distancia pública se desarrolla a partir de 360 centímetros y más, entre dos o más seres vivos y puede manifestarse en eventos públicos abiertos o cerrados a través conversaciones con un grupo de personas.

Recientemente NACTO, NACTO Global Designing Cities Initiative, Bloomberg Associates, Street Plans, y Sam Schwartz publicaron una guía para ciudades que consideren estrategias de diseño urbano y vial a manera de respuesta y recuperación por la actual emergencia sanitaria.

Antes de comenzar a ejemplificar los tipos de intervenciones sugerentes para entornos urbanos es importante conocer los 6 principios fundamentales de la Guía de Respuesta y Recuperación ante COVID.

  1. Pensar y fomentar apoyo para las personas más vulnerables. La consecuencia de la planeación y el diseño urbano que han ofertado territorios inequitativos, desiguales y excluyentes puede leerse en diversas escalas: a nivel de calle, manzana, barrios, zonas, distritos, ciudades; el fenómeno COVID-9 ha desprendido con mayor precisión la vulnerabilidad de los entornos urbanos y por consecuencia la exposición de riesgo y contagio de sus habitantes. Por ello, la Guía promueve en planeadores y tomadores de decisión tomar en cuenta la inequidad del sistema urbano enfatizando que el uso de los recursos se centre en quienes más lo necesitan. Los proyectos de conversión de calles para habilitar movilidad con social distancia deben priorizarse en las zonas más desiguales y con más necesidad de moverse.
  2. Ampliar y fomentar el apoyo hacia las acciones de salud pública. El aislamiento social ha confirmado la necesidad de espacios públicos de calidad en las ciudades; el escenario actual de estos, específicamente en las calles, difícilmente o de manera nula permite que las personas puedan escoger la proxémica con la cual se dirigen o habitan en una calle. Esto es definitivo, el diseño de las calles en la actualidad no promueve que pueda haber escenario de recuperación a largo plazo si no se garantiza la distancia social a partir del diseño urbano.
  3. Calles seguras para hoy y mañana. Para aquellas personas que habiten en entornos urbanos y cuya labor sea considerada esencial, es necesario otorgarles las condiciones adecuadas para garantizar cada uno de sus viajes de manera sana, segura y confortable. Para ello es imprescindible moderar la velocidad de los vehículos automotores y su uso en los entornos urbanos. Evitar a toda medida que las fases de recuperación de las ciudades siga acompañada de hechos (accidentes) de tránsito y pérdidas humanas, como anteriormente se venía suscitando, puede ser posible si se fomentan redes caminables y de infraestructura ciclista.
  4. Apoyar la economía local. La salud económica asociada al comercio local es imprescindible para abatir las consecuencias por la detención de las actividades en diferentes sectores. Es oportuno asegurarse que el diseño de las calles respalde la economía al aportar a empresas, escuelas e instituciones la reapertura de actividades de manera segura y sana.
  5. Hacer de la comunidad parte del proceso. Las intervenciones emergentes que suponen nuevas condicionantes de comportamiento social, pueden promover percepciones, opiniones y acciones negativas en algunos habitantes. La importancia de incluir en el proceso de rediseño de calles a las comunidades urbanas que las habitan es una oportunidad vital de colaborar con los usuarios futuros del espacio público, pero aún más importe, es dotar al espacio público del alma que representa la vida pública desde la concepción del proyecto. La capacidad de abrir canales de comunicación de los gobiernos es el reto principal.
  6. Actuar ahora y tomar el tiempo en adaptarse. Condicionar a nuevas modalidades de desplazamiento en la población cuando se trata de ofertar banquetas más grandes o infraestructura ciclista, es una apuesta hacia el fomento de nuevos hábitos que pueden quedarse impregnados en los ecosistemas urbanos, es importante que no se trate solo de una implementación instantánea, sino que además contemple retroalmientación por parte de las comunidades a partir de la participación ciudadana.

Estrategia de implementación: Calles con espacio habilitado para ampliar banquetas (aceras).

Estrategia de implementación: Calles con espacio habilitado para transportarse en bicicleta u otras modalidades (monopatín, patinetas, patines, etc.).

Recomendadas para vías o calles con alta demanda de uso o que conecten hacia hospitales o equipamientos urbanos de actividad esencial.
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Estrategia de implementación: Calles con espacio habilitado para priorizar el ascenso, descenso y ocupación de transporte público.

Recomendación: Eliminar carril de estacionamiento.
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Estrategia de implementación: Calles de bajas velocidades.

Recomendadas para aquellas calles de tráfico vehicular automotor bajo.
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Estrategia de implementación: Calles que habiliten espacio para priorizar el uso comercial para cadenas de comercio con entrega a domicilo.

Estrategia de implementación: Calles que habiliten espacio para alimentarse.

Estrategia de implementación: Mercados al aire libre (tiangüis)

Recomendación: Para aquellas calles que cuenten con mercados al aire libre. Importante considerar las guías de distanciamiento social para definir los espacios de comercio.
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Cada una de las estrategias mencionadas contiene recomendaciones para su implementación desde la fase de planeación hasta el monitoreo del proyecto. Es vital conocer los contextos, el tiempo de duración y los factores clave que se sugiere para su implementación. Descarga la guía aquí.

Hoy más que nunca, en el contexto del urbanismo, es notable que el COVID-19 es una oportunidad para sembrar mejores condiciones de habitabilidad en los ecosistemas urbanos para llevarles hacia la sanidad y seguridad.

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